FERVENZA DE A CEÑA, ÁREA RECREATIVA DE SANTA MARIÑA (AS NEVES) Y PLAYA FLUVIAL DEL RÍO MIÑO (ARBO)

 Nuestro camino nos llevó de nuevo a tierras limítrofes con la vecina Portugal, esta vez al concello de As Neves (Pontevedra), y una vez más también en un día de muchísimo calor, buscando cualquier sombra que nos diese un poco de tregua después del desplazamiento.

 Para llegar con el coche, lo mejor es acceder desde Liñares y cruzar la carretera de As Neves – Salvaterra mediante un viaducto. Pasaremos al lado de un moderno cementerio con explanada para aparcar, pero nuestro consejo es continuar un poco más hasta llegar al Área Recreativa de Santa Mariña, después de pasar bajo un antiguo puente del siglo XIX por el que circulaba el tren, y sirve hoy en día como una puerta majestuosa para acceder al área de recreo.

 Aquí nos encontramos con una grata sorpresa, un espacio amplio para poder aparcar a la sombra del viaducto que pasa sobre Santa Mariña, y un área grande, habilitada al parecer en 1994, llena de mesas con bancos, barbacoas, mucha sombra, un chiringuito en el que también sirven comidas, baños, fuentes, parque infantil… Y en lo alto de una pequeña cima, se erige la ermita de Santa Mariña que da nombre al área recreativa; se trata de una construcción del siglo XVIII, aunque al parecer está edificada sobre otra mucho más antigua. Acompañando la ermita, en su entorno nos encontramos también con un cruceiro, una fuente en la que nos refrescamos y una peña que probablemente tuvo su uso como altar o algo similar.

 Antes de descargar todo para comer allí, decidimos investigar la zona, ya que desde el área recreativa parte la llamada “Senda dos Pescadores”, una ruta que sigue los antiguos caminos que los pescadores utilizaban para moverse por los márgenes del río Miño, y en el que quedan todavía construcciones como las “pesqueiras”, que aprovechaban las corrientes del río para dirigir a los peces y que fuese más sencilla su captura. Este sendero comienza a la izquierda del área recreativa, donde encontraremos un cartel informativo con mapa del recorrido.

 Iniciamos nuestra “exploración” para decidir si después de comer haríamos la ruta. Pronto nos encontramos un pequeño puente que da paso a un camino que en su lado derecho tiene el discurrir del imponente Miño. Un poco más hacia delante nos encontramos con unas escaleras de madera que ayudan a salvar una considerable elevación del terreno, desde su alto las vistas del río y sus márgenes son preciosas. Llegados a este punto, casi las 14:30 y muertos de calor (cabe destacar que al menos por este tramo de la ruta no hay muchos árboles por los incendios que hubo hace unos años en la zona), decidimos dar media vuelta y dirigirnos de nuevo al área recreativa para comer allí en una mesa a la sombra, una verdadera gozada estar cómodamente debajo de grandes árboles con el río Miño a dos pasos.

 Después de comer y coger las cámaras en el coche, preguntamos en el chiringuito por donde era mejor acceder a la Fervenza de A Ceña. Unos señores que se disponían a jugar su partida de cartas miraron hacia nosotros y entonces se produjo una de esas situaciones tan típicas gallegas que nos provocó más de una risa. Un señor nos comentaba que había una senda que partía por el lado derecho del área, pero enseguida otro le replicó diciendo que por ahí era imposible pasar por culpa de tanta maleza, que no se había cortado este verano, y mientras discutían allí los dos ante nuestras atónitas miradas, llegó otro señor que nos preguntó si lo que queríamos era llegar a la fervenza.
 

 Resultó que ese señor era el alcalde de As Neves, y muy amablemente nos explicó que lo mejor era ir por el acceso de la carretera ya que por el sendero estaba impracticable, debido a que no pudieron cortar la maleza este año porque hay zonas que pertenecen a fincas privadas y no se dio el consentimiento. Después de esta explicación decidimos iniciar el camino por la carretera mientras allí quedaban los señores reprochando al alcalde que había que cortar aquello (el pobre que iba tan tranquilo a tomar un café y le buscamos esa situación…).

 Hay que pasar por debajo del puente de acceso al área recreativa y continuar la carretera hasta la curva en donde está el cementerio, en donde tendremos que seguir el camino de tierra que va por al lado del aparcamiento y paralelo a la vía del tren, y descender hasta pasar por otro puente debajo de la propia vía (solamente un kilómetro andando aproximadamente). Allí el sonido del agua ya nos empieza a señalar que estamos cerca. Tras avanzar un poco por el sendero, nos encontramos la Fervenza de A Ceña o del Xuliana, una caída de unos 5 metros que forma el pequeño río Xuliana para juntarse al caudaloso río Miño. Desde unas rocas podemos ver el inicio de la fervenza, y luego si continuamos el sendero hacia abajo podemos llegar al final de la misma, en donde se unen los dos ríos.

 En esta zona se crea un pequeño arenal en el que bañarse en época estival, nosotros con el calor que hacía no nos lo pensamos y estuvimos un buen rato refrescándonos allí. Como estábamos solos es una sensación increíble, a un lado una bonita fervenza, al otro todo el margen del Miño, y sólo nosotros con la naturaleza, rodeados de peces, viendo pasar patos volando, un montón de preciosas mariposas que se agolpaban en la zona de la orilla… un paraje para disfrutar con calma, y si tenéis niños se lo pasarán en grande bajando por la cuesta de arena corriendo para tirarse al agua. Y si tenéis perros (la nuestra es tamaño medio-grande), al no haber nadie, podréis dejarlos sueltos para que se refresquen e investiguen por la zona.

Panorámica río Miño

 Como sabíamos que por la Senda de los Pescadores había otra playa fluvial relativamente cerca, y pensando que sería más grande y mejor que este arenal, ya que este ni siquiera lo señalizan como playa fluvial, decidimos volver al coche y cogerlo para llegar allí, ya que el tiempo empezaba a apremiar y no nos daría mucho tiempo a ir y volver andando. Nos dirigimos entonces a la Playa Fluvial de Portomaior, que a diferencia de nuestra llegada a Santa Mariña, esta vez no había ni un solo coche, algo que no era muy buen presagio. Y así fue, llegamos a una zona que en su momento debió estar más cuidada, con bancos y mesas (no todos en buen estado), una fuente sin agua, y una zona que para el baño no era muy adecuada, ya que era más fangoso, con más algas y con el agua más estancada, una lástima.

 Al quedarnos con ganas de un chapuzón más y con el coche al lado, buscamos un sitio al que ir para refrescarnos antes de iniciar el camino de vuelta a casa, y entonces nos dirigimos a la Playa Fluvial del Río Miño o de la Estación, en Arbo, a 700 metros del puente internacional que une este concello con Melgaço (Portugal). Para acceder a ella podemos aparcar al lado de dicho puente y bajar unas escaleras para continuar por un paseo que nos lleva hasta allí, o bien llegar con el coche hasta el aparcamiento que tiene la propia playa fluvial (depende en que época y a que hora la visitéis os aconsejamos aparcar al lado del puente, ya que la zona de aparcamiento que hay abajo es pequeña).

 Con las ganas de refrescarnos que llevábamos lo que menos imaginábamos era encontrarnos por un golpe de casualidad con una playa fluvial tan bonita, enmarcada en un espacio rodeado de frondosa vegetación, un entorno tranquilo y el sonido del río, que hacen de esta zona un lugar muy agradable para una tarde de baño. Por si esto no fuera suficiente, la zona de baño está protegida por las seculares Pesqueiras dos Cregos, creando una piscina natural en donde las aguas transcurren más tranquilas, se crea una profundidad ideal para el baño y nos encontraremos con abundantes peces. Es apta para niños, pero siempre con vigilancia por parte de un adulto para que no se acerquen a las zonas donde ya hay corriente. Aquí no teníamos muy claro si podíamos llevar a nuestra perra porque no había ninguna señalización, pero al ver a más perros por allí nos decidimos a bajar con ella, eso si, pegada a nosotros y controlada para no manejar a los bañistas.

 Después de esta grata sorpresa y ya más fresquitos, nos dirigimos hacia el coche para poner rumbo a casa, esperando a descubrir más lugares desconocidos de Galicia en la próxima ocasión.

  COORDENADAS: N 42° 05′ 01.1″  W 8° 26′ 51.0″ (Fervenza de A Ceña o Xuliana)

                                     N 42º 04´ 54″  W 8º 26´ 19″ (Área Recreativa de Santa Mariña)

                                     N 42º 06.548´ W 8º 17.791´ (Playa Fluvial A Estación o Río Miño)

  ACCESO: Muy fácil al área recreativa y también a la fervenza andando por la carretera (imposible por la ruta que va al lado del río)

  DIFICULTAD: Baja

  ADAPTADO:

  NIÑOS:

  PERROS:

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