CALDEIRAS DO CASTRO (Muxía)

Caldeiras do Castro

 Una semana más seguimos desgranando uno por uno los lugares de los que hablamos en el post «Descubriendo tesoros de A Coruña, parte 1». Hoy es el turno de Caldeiras do Castro, en Muxía, un enclave sorprendente.

 Nos encantan los lugares que no son «tan conocidos», que no tienen ese escaparate tan pronto pones un pie en Galicia. Al final son los que poseen más encanto y más magia. Por eso ya habíamos visto algunas fotos de las Caldeiras do Castro y, como esta vez nos cuadraba de camino hacia nuestro siguiente destino, no dudamos en visitarlo.

 Nos dirigimos hacia la «Costa da Morte», concretamente a la parroquia de Coucieiro. Allí, siguiendo las coordenadas llegaremos a la zona de aparcamiento. Situada en un área de esparcimiento con un merendero, zona arbolada con mesas, bancos, zona para hacer barbacoa… También, en este lugar, se erige la pequeña y bonita capilla de Santo Outel do Castro (solamente empañada por el error en el techo, más propio de galpón que de una capilla así), acompañada de cerca por un hermoso cruceiro; juntos crean un conjunto de postal. Por si esto no fuese suficiente, se completa con un gran hórreo de 12 pies en perfecto estado de conservación.

 Continuamos el camino, con incertidumbre por saber si lo que encontraremos será tan hermoso como nos parecía en las fotos que habíamos visto del lugar.

 Poco después de iniciar el sendero, apenas unos metros, encontramos el inicio del descenso a las «caldeiras». Este tramo aprovecha la roca como firme y como ayuda un pasamanos de madera en perfecto estado. Si bien en alguna web leímos que la bajada es complicada, cuando nosotros visitamos el lugar el suelo estaba mojado, pero descendiendo con cuidado y con ayuda del pasamanos no acarrea ninguna complicación (en muchas peores plazas hemos toreado).

 Desde el principio del descenso ya tenemos la primera vista de la fervenza y del recorrido del río, formando un paraíso.

 Una vez llegamos al final de la bajada, confirmamos lo que íbamos pensando, es muchísimo más impresionante que en las fotografías. Ante nuestros ojos el río Castro, que nace en el Monte Padreiro (Vimianzo), desciende alrededor de 8 metros, con fuerza y mucho caudal, lo que hace de esta fervenza una belleza, hasta ahora desconocida para nosotros.

 Justo después de la caída de agua, el río prosigue en forma de rápidos, formando unas piscinas naturales. Estas piscinas son una serie de huecos circulares, que recuerdan por su forma a «caldeiros» (calderos), de ahí el nombre que recibe este lugar.

 Por lo que sabemos, las «Caldeiras do Castro» es una zona de baño conocida y frecuentada en verano por los habitantes de la zona. Según la cercanía a la caída del agua o no, podemos encontrar zonas más profundas o con más rápidos, o zonas menos profundas y tranquilas a medida que nos alejamos. Aunque es tentador ir en verano para disfrutar de un baño en un sitio tan idílico (y que seguramente probaremos en alguna ocasión), ir en otoño es impresionante, ya que el caudal de agua es mayor y apenas encontramos a gente en el lugar (en invierno después de días de lluvia ya tiene que ser todo un espectáculo, aunque será muy difícil acceder a la zona de abajo).

 Sin dudarlo fuimos bajando por las rocas y nos situamos en una que estaba prácticamente en el medio del río, frente a la fervenza. Desde allí una panorámica preciosa, se ve perfectamente el valle que forma el discurrir del río, entre la montaña, esta característica es lo que dota de tanta belleza a este lugar. Aquí se encuentra escondido, fuera del ajetreo de las carreteras, impasible ante los cambios de tiempo, ante el paso de los años…

 Un lugar mágico en el que respirar y relajarse viendo discurrir el agua, o cerrando los ojos y sólo escuchando ese sonido que tanto nos gusta.

 Belleza en estado puro en nuestra Galicia Desconocida, un lugar al que, seguro, volveremos más veces.

Caldeiras do Castro

  COORDENADAS:   N 43º 01´ 30.10″  W 9º 09´ 29.89″  

  ACCESO: Muy fácil

  DIFICULTAD:  Si se accede con cuidado no tiene dificultad

  ADAPTADO: A la zona del merendero sí, a las «Caldeiras» no está adaptado, ya que                                hay desnivel, escaleras y el firme es irregular

  NIÑOS:

  PERROS:

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